
IZQUIERDA Y DERECHA EXTREMISTAS
EL MAYOR RIESGO PARA EL FUTURO DE EL SALVADOR
EL MAYOR RIESGO PARA EL FUTURO DE EL SALVADOR
La política no es mi territorio, pero no por ello me siento extranjero. Ciertamente mi especialidad es la teología, pero la política no puede ser indiferente para mí como ciudadano. Todo ciudadano es en esencia político, no puede no serlo. Y por eso me atrevo a dar esta mi opinión política como ciudadano salvadoreño.
Sabemos claramente que ningún extremismo es bueno. “In medio virtus”, la virtud está en el medio decían los latinos. Por eso, desde mi óptica externa al “oficio político” puedo ver el grave peligro al que se encamina la realidad salvadoreña: los extremismos de las tendencias políticas más fuertes en el país. Una derecha que se está desmoronando y reduciéndose a los estamentos más radicales del ideario derechista (autoritarismo) y una izquierda que se recompone y se purifica reduciéndose a lo más extremo del izquierdismo: el fanatismo ideológico, que no toma en cuenta “la realidad real”.
Una derecha extrema y una izquierda radical, ambas rayando el fanatismo, no son en sí el verdadero problema para El Salvador. El verdadero problema es que tales extremas sean poderosas. Nos queda solo esperar ver como el ciudadano salvadoreño actúa frente a este dilema: darle poder a las extremas o decantarse por las propuestas moderadas. Soy de los que creen en que la sociedad salvadoreña es más madura políticamente de cuanto los políticos creen que sea. Espero que todos tengamos los ojos abiertos: In medio virtus.
Pbro. Ramón O. Lara
Roma
Sabemos claramente que ningún extremismo es bueno. “In medio virtus”, la virtud está en el medio decían los latinos. Por eso, desde mi óptica externa al “oficio político” puedo ver el grave peligro al que se encamina la realidad salvadoreña: los extremismos de las tendencias políticas más fuertes en el país. Una derecha que se está desmoronando y reduciéndose a los estamentos más radicales del ideario derechista (autoritarismo) y una izquierda que se recompone y se purifica reduciéndose a lo más extremo del izquierdismo: el fanatismo ideológico, que no toma en cuenta “la realidad real”.
Una derecha extrema y una izquierda radical, ambas rayando el fanatismo, no son en sí el verdadero problema para El Salvador. El verdadero problema es que tales extremas sean poderosas. Nos queda solo esperar ver como el ciudadano salvadoreño actúa frente a este dilema: darle poder a las extremas o decantarse por las propuestas moderadas. Soy de los que creen en que la sociedad salvadoreña es más madura políticamente de cuanto los políticos creen que sea. Espero que todos tengamos los ojos abiertos: In medio virtus.
Pbro. Ramón O. Lara
Roma
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