
Por
Pbro. Ramón O. Lara
¡Es ineludible sentir miedo, pero no puedo permitirme ser cobarde! El miedo es un sentimiento, la cobardía una actitud. Los sentimientos vienen y van sin control ni dominio. Las actitudes las cultivo y las desarrollo voluntariamente. Que sienta miedo no es ningún problema, que sea cobarde resultaría, sí, una vergüenza. Y precisamente mi conciencia lo sabe. Sabe que soy cobarde y se avergüenza. Pero eso al mismo tiempo es ya otro gran problema, pues la vergüenza produce otro grave vicio de mi alma: el odio. Cuanto más avergonzado me siento, o si soy avergonzado por otros, crece en mi corazón el duro sentimiento del odio. El odio es auto defenderse de la vergüenza. Pero el odio como sentimiento no es problema, pues un sentimiento en sí es a veces indómito, viene sin que lo invitemos; el problema resulta cuando el odio toma cuerpo en actitudes concretas: desprecio, insensibilidad, maldad, etc. Los sentimientos no son el problema, el problema son las actitudes que propicia y desencadena. Claro, están los buenos sentimientos (amor, compasión, gozo, por ejemplo) que producen actitudes positivas, son estos los que debemos cultivar. Los buenos sentimientos producen buenas y positivas actitudes. ¿Cuáles son nuestras actitudes al inicio de este nuevo año?
Hasta luego.
Hasta luego.
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